miércoles, 21 de diciembre de 2011

Moniciones para la Navidad del Señor - Ciclo B

Moniciones para la Misa


Moniciones para la Navidad del Señor - Ciclo B

Dios cree en el hombre

25 de diciembre

Misa de media noche



Monición de entrada:

¡FELIZ NAVIDAD!  Estamos reunidos en el Señor en esta Noche Buena.  Las tinieblas afuera pueden simbolizar la vida sin Cristo.  Pero nuestra Iglesia ahora brillante y festiva, nos recuerda que Cristo ES LA LUZ y está con nosotros.  Que esta noche de gracia traiga la Paz y la Alegría a todos los pueblos del mundo, especialmente al nuestro.  Recibamos a los ministros de esta gran liturgia entonando con alegría el canto de entrada.


Primera lectura: Is 9, 1-3. 5-6 (Un hijo se nos ha dado)


El profeta Isaías nos viene a hablar sobre los tiempos de tinieblas, de miedo y de opresión.  Pero vino un gran cambio por el nacimiento de un niño.  Que como luz en la noche iluminó como ninguna otra luz.  Esta luz es Cristo, el Principio de Paz, nuestro Salvador.  Escuchemos con atención, hermanos.


Segunda lectura: Tito 2, 11-14(Apareció la gloria de Dios para todos los hombres)


Cristo se encarnó en el mundo para ser el mediador entre Dios y los hombres.  El gran Apóstol Pablo nos exhorta a cooperar con las gracias del Señor hasta el retorno del gran Dios y Señor nuestro. Prestemos atención a este mensaje.


Tercera lectura: Lc 2, 1-14 (Hoy les ha nacido un Salvador)


Esta tercera lectura es una narración maravillosa, por su sencillez.  La grandeza del Imperio Romano termina en un pesebre.  Los ángeles anuncian la Buena Nueva a los pastores, los pobres.  Cristo, el Hijo de María, es la gloria del Padre.  Nos ponemos de pie, pero antes de escuchar esta Buena Nueva, alabamos al Señor con el Aleluya.




Oración universal



1.    Por la Iglesia Universal y nuestra Iglesia local, para que sea luz del mundo y signo del amor de Cristo. Roguemos al Señor.



2.    Por los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos y los líderes de las comunidades: para que ellos anuncien la Buena Nueva con el ejemplo de sus vidas. Roguemos al Señor.



3.    Por los que gobiernan las naciones, de panera particular, los nuestros: para que ellos se esfuercen en traer a su pueblo el mensaje de justicia y de paz. Roguemos al Señor.



4.    Por los que sufren enfermedad, hambre y abandono: para que sean socorridos y encuentren consuelo en el Misterio del Nacimiento de Cristo. Roguemos al Señor.



5.    Por las familias de nuestras comunidades: para que aprendan a recibir a Cristo, acogiéndolo en los pobres. Roguemos al Señor.



Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 232)



Sabíamos, Señor que eres bueno y que nos quiere bien;

Pero hoy lo demuestras palpablemente, una vez más,  a tu estilo:

Con un  optimismo a toda prueba y una entrega sin reservas.

¿Quién daría un céntimo por nosotros, tan ruines y ruidosos?

Pero tú rompes todos los moldes y todos los cálculos;

Tú amas al hombre hasta hacerte uno más entre nosotros.



¡Gracias, Señor  Jesús!  Has venido a tu casa, y queremos

Recibirte como tú lo mereces.  Al celebrar tu nacimiento,

Concédenos renovar nuestra vieja y mezquina mentalidad

Para revestirnos de la nueva condición humana a tu imagen,

La condición de hijos de Dios y hermanos de los hombres.



Amén.





Misa del día



Monición de entrada:
¡Felices Pascuas de Navidad!  Hoy celebramos la Navidad: La fiesta del Nacimiento de Jesús.  La Palabra de Dios se hizo ser humano y vino a vivir con nosotros, para acompañarnos en el camino de la vida.

El Evangelio no es para el cielo, sino para el mundo, y aquí debe ser proclamado con las palabras y el testimonio.  La encarnación nos obliga a transformar, iluminar y tratar de regenerar nuestra realidad. La Palabra de Dios se hizo ser humano y vino a vivir con nosotros.  Escuchémosla con todas las exigencias que ella comporta de frente al mundo en que vivimos.  Empecemos esta celebración cantando con alegría.



Primera lectura: Is 52, 7-10 (Toda la tierra vera la victoria de nuestro Dios)



El mensaje del profeta Isaías describe la realeza de Dios que viene a nosotros, encarnada hoy en el Niño Jesús.  Los pastores la contemplan y proclaman un evangelio de paz, de felicidad y de salvación: porque NUESTRO DIOS REINA.  Dichosos los que proclaman la paz y la felicidad, porque ellos serán llamados hijos de Dios.  Escuchemos.



Segunda lectura: Hb 1, 1-6 (Dios nos ha hablado por su Hijo)



El texto que a continuación escucharemos, tomado del escrito a los hebreos, el autor nos dice que Dios e su infinito amor habló con nosotros por medio de su Hijo, palabra definitiva de Dios.  Cristo es la Palabra o Revelación del Padre.  El es la verdad y el camino hacia el Padre.



Tercera lectura: Jn 1, 1-18 (La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros)



La lectura evangélica de hoy es un himno a la Palabra que existía en el Padre desde el principio. La Palabra de Dios se hizo ser humano como nosotros, para traer luz y vida a todo el mundo.  Y a los que  le recibieron y creyeron en su nombre les fue dado el ser hijos de Dios.  Les invito para que se pongan de pie, para escuchar con atención este bello mensaje, pero primero cantemos el Aleluya.



Oración universal



1.    Por la Iglesia extendida por todo el mundo: para que llena de gozo celebre la presencia de Dios entre nosotros. Roguemos al Señor.



2.    Por nuestro pueblo y sus habitantes, por todos los pueblos, ciudades y naciones: para que abunde en ellos la hospitalidad, la justicia, la libertad y la prosperidad. Roguemos al Señor.



3.    Por todas las familias: para que estos días de fiestas de navideñas sean ocasión de reconciliación y de paz. Roguemos al Señor.



4.    Por los que participamos de esta celebración: para que al celebrar el nacimiento de Cristo podamos renacer a una vida nueva de justicia y de santidad. Roguemos al Señor. 



Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 232)



Sabíamos, Señor que eres bueno y que nos quiere bien;

Pero hoy lo demuestras palpablemente, una vez más,  a tu estilo:

Con un  optimismo a toda prueba y una entrega sin reservas.

¿Quién daría un céntimo por nosotros, tan ruines y ruidosos?

Pero tú rompes todos los moldes y todos los cálculos;

Tú amas al hombre hasta hacerte uno más entre nosotros.



¡Gracias, Señor  Jesús!  Has venido a tu casa, y queremos

Recibirte como tú lo mereces.  Al celebrar tu nacimiento,

Concédenos renovar nuestra vieja y mezquina mentalidad

Para revestirnos de la nueva condición humana a tu imagen,

La condición de hijos de Dios y hermanos de los hombres.



Amén.

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