miércoles, 28 de diciembre de 2011

Moniciones para la Sagrada Familia - Ciclo B

Moniciones para la Misa


Moniciones para la Sagrada Familia - Ciclo B

Amor y Familia

Monición de entrada:

La fiesta de la Sagrada Familia, durante esta preciosa temporada navideña, es una magnífica oportunidad para la revisión y autocrítica de nuestra vida en familia.  Celebramos el misterio de Cristo Jesús, Palabra de Dios, que al encarnase en la gran familia humana siguió el cauce normal de todo ser humano: la familia.  Nació y creció en el seno de una familia concreta, humilde y trabajadora; y allí se fue realizando como persona en el lento aprendizaje de la vida y de las cosas.  Las lecturas nos describen las características que debe tener toda familia cristiana.  El Evangelio relata la Presentación de Jesús en el Templo y sus primeros años en Nazaret.  El milagro de la Navidad nos asegura que también nosotros somos miembros de la familia humana, que Dios enriquece ilimitadamente nuestra vida diaria cuando la vivimos con amor.  Como miembros de la gran familia de Dios, recibamos a los ministros de esta celebración, cantando con entusiasmo.

Primera lectura: Eclo 3, 3-7.14-17ª (El que teme al Señor honra a sus padres)

Esta primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, nos presenta un comentario sobre el cuarto mandamiento de Dios.  Se subraya el agradecimiento humano y religioso que los hijos deben tener para con sus padres y los efectos religiosos y humanos para los que honran sus padres.  Escuchemos bien esta lectura que tiene un mensaje para todos nosotros.

Segunda lectura: Col 3, 12-21 (La vida de familia vivida en el Señor)

Como a pueblo de Dios, San Pablo exhorta a la sociedad familiar a que viva según estos criterios: “la misericordia en entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el amor y la paz de Cristo”.  El mismo Cristo nos dio ejemplo y, también la gracia para practicar estas virtudes en nuestra familia.  Pongamos atención a esta carta.

Tercera lectura: Lc 2, 22-40 (Toma al niño y a su madre, y huye a Egipto)

Tomado del Evangelio de la infancia de Jesús según Lucas, leemos hoy la Presentación del Señor en el templo.  Más allá del cumplimiento de la Ley: presentación del primogénito varón al Señor para su rescate y purificación de la madre a los cuarenta días del parto.  En este hecho hay una proclamación mesiánica de Jesús por parte del anciano Simeón y de la profetisa Ana.  Ellos descubren en el Niño la presencia de la Salvación.  Antes de escuchar este pasaje del Evangelio, nos ponemos de pie para entonar el Aleluya.

Oración universal

1.      Por todas las iglesias: para que ayuden a sus familiares a crecer en el amor de Dios y entre ellos mismos. Roguemos al Señor.

2.      Por nuestras familias: para que asuman gozosa y testimonialmente los deberes y derechos de esa vocación y carisma dentro del “santuario doméstico de la Iglesia” que es la familia cristiana. Roguemos al Señor.

3.      Por los que viven en familias separadas o enfrentan situaciones de conflicto: para que experimenten sanación y reconciliación. Roguemos al Señor.

4.      Por todas y cada una de las familias de nuestra parroquia (se menciona el nombre de la parroquia): para que vivan en paz y progresen en el amor y den a los demás testimonio de caridad cristiana. Roguemos al Señor.

5.      Por los jóvenes de nuestras comunidades para surjan las vocaciones que necesitan la Iglesia y el mundo de hoy.  Roguemos al Señor.

6.      Por los difuntos, especialmente los de nuestras familias: para que pronto gocen en la presencia del Padre. Roguemos al Señor.

Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 235)

Dios Padre de todos, que te defines como Amor

Y que quisiste que tu hijo, Cristo Jesús, creciera al calor

Del amor familiar al lado de María su madre y de san José,

Bendice con tu espíritu a nuestras familias cristianas,

Que en medio de cansancios y esperanzas, dudas y alegrías,

Gozos y temores,  ilusiones y desencantos, caminan hacia ti.



Haz, Señor, que crezca siempre más y más el amor mutuo

De los esposos y de los padres e hijos entre sí.

Consolida la unión de quienes llamaste al matrimonio

Y la familia, y haz que nuestros hogares reflejen fielmente

Las virtudes domésticas de la Familia de Nazaret.

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