martes, 10 de enero de 2012

Moniciones para el II Domingo Ordinario - Ciclo B: Para una moral Cristiana del cuerpo

Moniciones para la Misa

15 de enero de 2012
Monición de entrada:

La respuesta vocacional a Dios que nos llama personalmente por nuestro nombre propio centra la primera lectura de hoy con el sencillo relato de la llamada del profeta Samuel, así como el Evangelio  que, a su vez refiere la vocación de los primeros discípulos de Jesús de Nazaret.  Dios nos habla de varias maneras.  El Bautismo nos capacita para escuchar la llamada de Cristo y en respuesta a esta llamada dar testimonio de El.  Nuestra actitud deber ser como la de Samuel: “Habla, Señor; tu siervo escucha”.  Escuchemos cuidadosamente la palabra de Dios que viene a nosotros en esta celebración eucarística y respondamos generosamente.  De pie, por favor, para recibir a los ministros de esta celebración, mientras cantamos:

Primera lectura: 1 Sam 3b, 3-10.19 (Habla, Señor, que tu siervo Samuel te escucha)


La primera lectura nos presenta la vocación del joven Samuel, el último juez de Israel.  Samuel oye la llamada de  Dios y responde así: “Aquí estoy”.  Como profeta que es Samuel aprende a escuchar y a atesorar la palabra de Dios.  Nosotros también tenemos el privilegio de oír la Palabra de Dios.  Abramos nuestros corazones a esa Palabra.

Segunda lectura: 1 Cor 6, 13b-15a.17-20 (Miembros de Cristo y templos del Espíritu)


San Pablo escribiéndole a los corintios viene a recordarnos que nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo y templos del Espíritu Santo.  Debemos respetar nuestro cuerpo porque éste, al igual que el de Cristo, resucitará y será glorificado.

Tercera lectura: Jn 1, 35-42 (Vieron donde vivía y se quedaron con Jesús aquel día)


La narración evangélica de hoy se abre con el testimonio que Juan el Bautista da sobre Jesús delante de dos sus discípulos, Andrés y Juan.  Ellos escuchan y responden; buscan y siguen; dan testimonio de haber encontrado ya, personalmente, a alguien y al fin escogen quedarse con Jesús a quien su maestro llama “Cordero de Dios”.  Como bienvenida a Cristo en el Evangelio, entonemos el Aleluya que significa Alaben a Yavé”.

Oración universal

1.    Por los líderes de las Iglesias: para que den testimonio por medio de su propia vida de que Cristo está vivo. Roguemos al Señor.

2.    Por los pueblos ricos: para que compartan y sean solidarios con los que tienen menos. Roguemos al Señor.

3.    Por nuestra juventud: para que sepan responder con generosidad a la llamada de Cristo y lo sigan. Roguemos al Señor.

4.    Por nosotros reunidos en el Señor: para que sepamos escucharlo, especialmente cuando nos habla por medio de nuestros semejantes. Roguemos al Señor.

Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 310)

Te damos gracias, Dios Padre, porque, como a los apóstoles,
Cristo no ha llamado por nuestro nombre a su fiel seguimiento.
Por el bautismo tú nos has hecho miembros del cuerpo de Cristo
Y templo vivo del Espíritu Santo para alabanza de tu gloria.
Es vocación hermosa nuestra vocación cristiana. ¡Gracias, Señor!
Pero es también vocación totalizante: en cuerpo y alma.

Guíanos, Señor, mediante el Espíritu de tu verdad,
Para que entendamos qué  es ser discípulo auténtico de Jesús.
Y haznos fuertes para testimoniar los valores del espíritu
En el mundo que nos rodea, ahíto de cuerpo y ayuno de alma.
Así demostraremos que te pertenecemos para siempre.

Amén

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