miércoles, 4 de abril de 2012

DOMINGO DE RESURRECCIÓN - Ciclo B / La Resurrección de Cristo

Moniciones para la Misa

La Cincuentena Pascual

8 de abril del 2012


"No está aquí.  Ha resucitado"


Monición de entrada:

         Hermanos y hermanas ¡Felices Pascuas de Resurrección!  Cristo ha vencido a la muerte.  Por nuestro bautismo tenemos una vida con Él.  En la alegría de esta Pascua, nos encontramos aquí reunidos en torno de Jesús, el Señor resucitado.  Él nos convoca para que vivamos su vida, para que nos llenemos de amor y de su paz.  Lleno de alegría y esperanza comencemos nuestra liturgia cantando con mucho entusiasmo.



Primera lectura: Hc 10, 34.37-43 (Nosotros somos testigos)




En la primera lectura San Pedro nos relata hoy a nosotros el resumen de la vida de Jesús.  El pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.  Él murió, pero Dios lo resucitó.  Escuchemos este gran mensaje.



Segunda lectura: Col 3, 1-4 (Busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo)




El Bautismo hace al cristiano participar de la vida gloriosa.  San Pablo nos exhorta a mostrar con obras concretas una vida renovada y distinta.  Pongamos atención, hermanos y hermanas.



         Después de la segunda lectura y antes del aleluya, se proclama la secuencia.



Tercera lectura: Mc 13, 33-37 Cristo habla de resucitar de entre los muertos)




Escucharemos ahora el anuncio de la primera mañana de Pascua: Cristo ha resucitado.  Él vive.  Recibámoslo cantando con alegría el Aleluya.



Oración universal



Como pueblo renovado por la Pascua de Jesucristo, oremos diciendo: Jesús resucitado escúchanos.



Por nuestro país y nuestro pueblo (se menciona el nombre del pueblo), para que crezca el deseo de buena convivencia y el interés por el bien de los demás.  Oremos.



Por todos aquellos que, entre nosotros y en cualquier lugar del mundo, no conocen a Jesucristo, para que puedan sentir ellos también la alegría del Evangelio. Oremos.



Por la Iglesia, especialmente nuestra parroquia x, por cada uno de los cristianos, para que la resurrección de Jesucristo transforme nuestras vidas y nos lleve a ser luz de esperanza para nuestros hermanos. Oremos.



Por los niños y la juventud, para que ellos compartan su alegría y su entusiasmo por la vida en su hogar y en su vecindario. Oremos.



Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 275)

Te bendecimos, Padre por la resurrección de Jesús, tu Hijo,

mientras peregrinamos como tu pueblo errante por el desierto,

atisbando la aurora y saludando nuestra liberación.

Ésta es la nueva humanidad que nace con Cristo resucitado,

el hombre nuevo, el viviente, el vencedor de la muerte.



Haznos, Señor, hombres y mujeres nuevos, para que,

según tu mandato, podamos ser testigos de tu resurrección

y mostrar a los demás que el hombre y mundo nuevos son posibles.

Para eso, vence nuestra apatía con la fuerza del Resucitado;

entonces creeremos eficazmente y quedaremos asombrados

de lo que tu Espíritu puede realizar en y por nosotros.  Amén.





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