jueves, 9 de agosto de 2012

La Asunción de la Virgen María


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Muy buenas (noches, días, tardes) Hoy es la fiesta de Cristo Jesús.  El Resucitado, tal como nos lo presenta san Pablo, es la cumbre de la salvación y la historia, el contenido principal de nuestra fe y de nuestra fiesta durante todo el año.  Hoy es también la fiesta de la Virgen María, la Madre, la primera salvada por la Pascua de Jesús.  Ella es la “primera cristiana”; supo abrirse totalmente a Dios, lo alabó con su Magnificat y le fue radicalmente dócil a su vida.  Te invito para te que pongas de pie, mientras cantamos para iniciar esta celebración.

Primera lectura: Ap 11,19; 12,1-6.10 (Visión de la mujer y el dragón)

El texto del Apocalipsis constituye un tejido de referencias bíblicas.  El Autor quiere mostrarnos que Dios ha actuado a lo largo de la historia a favor de su pueblo y nos deja entender que así lo seguirá haciendo.  Con este mensaje se intenta fortalecer la fe y la esperanza de aquellos creyentes que viven en una situación de dificultades y de persecución.  Abran sus oídos para escuchar este mensaje.

Segunda lectura: I Cor 15, 2-26 (Cristo resucitado como primicia, después todos)

El elemento central de nuestra fe, tal como fue formulado y anunciado por las primeras comunidades, es la muerte y resurrección de Cristo.  En su primera carta a los Corintios, san Pablo ha recordado ese “Evangelio” que él mismo recibió y transmitió.  Luego nos presenta una densa reflexión sobre la realidad de la resurrección de Cristo, sin la cual el cristianismo no tendría sentido.  Presten mucha atención a este mensaje del apóstol.

Tercera lectura: Lc 1,39-56 (Visitación y canto de María)

San Lucas nos presenta a continuación el cántico de María, el Magnificat, que asume un buen grupo de textos y expresiones veterotestamentarios, de manera especial el cántico de Ana, la madre Samuel.  El himno en su totalidad gira en torno a una tesis típica de la mentalidad bíblica que nos dice que Dios no permanece indiferente ante el triunfo de los ricos y poderosos sobre los pobres y los humildes, sino que interviene para favorecer al indefenso.  De pie, para cantar el Aleluya, para luego escuchar la Buena Nueva.

Oración Universal


A cada petición responderemos diciendo: “Que tu Santa Madre, Señor interceda por nosotros”

1.      Por la Iglesia que peregrina en este mundo con la esperanza de la gloria que un día se nos descubrirá; en comunión con María, Madre de la Iglesia, Roguemos al Señor.

2.   Por la unión de las Iglesias divididas por el pecado; en comunión con María, madre de todos los creyentes en Cristo, Roguemos al Señor.

3.   Por los enfermos, los moribundos, y por todos los que se encuentran en cualquier necesidad; en comunión con María, salud de los enfermos y consuelo de los afligidos Roguemos al Señor.

4.   Por nosotros que nos disponemos a celebrar la liturgia de la mesa eucarística, anuncio del banquete del reino eterno; en comunión con María, intercesora nuestra ante su Hijo Jesús Roguemos al Señor.
"María, la primera salvada por la Pascua de Jesús"

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