domingo, 29 de abril de 2012

Moniciones V Domingo de Pascua - Ciclo B: La Savia de la vid"


Moniciones para la Misa

Tiempo de Pascua – Ciclo B

V Domingo: La savia de la vid


6 de mayo del 2012

Monición de entrada:

Las fuentes de la palabra en este domingo nos hablan de comunión de vida con Cristo y con los hermanos mediante la fe y el amor.  Cristo es la Vid, es decir el tronco, y nosotros las ramas.  Unidos a Él por el Espíritu que nos dio, produciremos fruto abundante si cumplimos el mandamiento de Dios: creer en Jesús y amarnos unos a otros; como dio fruto el nuevo converso  Pablo de Tarso una vez injertado en la comunidad eclesial que animaba el Espíritu Santo.  Unidos con Cristo roguemos por una unión más profunda entre nosotros al empezar esta Eucaristía.  Pónganse de pie para recibir a los ministros de esta celebración cantando con alegría.

Primera lectura: Hc 9, 26-31 (Les contó cómo había visto al Señor en el camino)


En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, Lucas nos relata que después de su conversión, San Pablo fue a Jerusalén para ponerse en contacto con esa comunidad, Pablo es hermano en la fe y en el apostolado; Bernabé sirve de intermediario.  Pablo entró en relación con los dirigentes de la Iglesia madre.  Ellos le dieron una misión apostólica: predicar la Buena Nueva a los paganos.  Presten atención.

Segunda lectura: I Jn 3, 18-24 (Éste es su mandamiento: que creamos y nos amemos)


Esta lectura es continuación de la primera carta de Juan, en ella el Apóstol insiste en que construyamos la Iglesia con obras y no solamente con palabras.  La fe en Jesucristo y el amor fraterno es el gran criterio para saber si estamos en comunión con Dios.  Escuchen atentos este mensaje.

Tercera lectura: Jn 15, 1-8 (El que permanece en mí, ése da fruto abundante)


En el Evangelio de hoy se afirma en parábola la necesidad de permanecer unido a Jesús para dar fruto abundante: ¿Cómo permanecer en Cristo para dar fruto? Cumpliendo los mandamientos de Jesús, especialmente el del amor fraterno.  De pie para entonar con mucha alegría el Aleluya.

Oración universal

1.    Para que la Iglesia viva con plenitud el gozo pascual y lo extienda con su testimonio a todos los seres humanos. Roguemos al Señor.

2.    Para que el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas tengan el Espíritu de Cristo y sepan transmitir con fidelidad el mensaje renovador de su muerte y resurrección.  Roguemos al Señor.

3.    Para que los pobres, los enfermos y cuantos sufren encuentren en nosotros la fortaleza que necesitan.  Roguemos al Señor.

4.    Para que todos los hombres y mujeres perciban los frutos del gozo y la paz que Cristo nos comunicó por su resurrección.  Roguemos al Señor.

5.    Para que los aquí reunidos experimentemos en nuestras vidas la fuerza de Cristo resucitado y llevemos, por el amor y el perdón, su alegre noticia al mundo que nos rodea.  Roguemos al Señor.

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 287)

Te alabamos y te bendecimos, Dios de nuestros padres, porque

nuestra tierra ha dado su fruto y la mejor de las cosechas;

pues Cristo, tu Hijo, no sólo es la vid de la que somos parte,

sino que además su sangre es el vino nuevo de la pascua florida.



Somos tu viña, Señor, el pueblo que tú amas entrañablemente.

Gracias a Jesús podemos tener tu viña divina en nosotros

y producir fruto abundante, si permanecemos unidos a él.

Para eso, purifícanos a fondo con la poda de tu espíritu.



Dios Padre de bondad, concédenos creer y amar:

creer firmemente en ti y en tu Hijo y envidado, Jesucristo,

y amarte sin medida, amando a nuestros hermanos los hombres.

Amén.



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miércoles, 25 de abril de 2012

IV Tiempo de Pascua – Ciclo B / Pastores para la comunidad cristiana


Moniciones para la Misa

Tiempo de Pascua – Ciclo B

IV DOMINGO


29 de abril del 2012

Monición de entrada:

En este cuarto domingo de Pascua recordamos cada año que Jesús es nuestro Pastor.  Aquel que va delante, aquel que nos guía por caminos que conducen a mayor vida.  Aquel, también que como excelente Pastor conoce y ama, una por una cada oveja.  Agradecidos a Cristo, nuestro Buen Pastor, el inmenso amor que nos tiene, alabémoslo como comunidad, mientras cantamos (se dice el nombre del canto).

Primera lectura: Hc 4, 8-12 (Ningún otro puede salvar)


La primera lectura de hoy es la continuación de la curación de un enfermo por San Pedro.  El paralítico fue curado en el nombre y por el poder de Jesús quien murió y resucitó.  Nuestra salvación nos viene solamente por Cristo, quien es la piedra angular de la Iglesia.  Oigamos.

Segunda lectura: I Jn 3, 1-2  (Veremos a Dios tal cual es)


San Juan en la segunda lectura alaba a Dios Padre por el inmenso amor que comparte con todos nosotros.  Este amor nos ha hecho suyos por nuestro bautismo.  Seremos semejantes a Él cuando le veamos cara a cara en su gloria.  Escuchemos este mensaje de amor.


Tercera lectura: Jn 10, 11-18 (El buen pastor da la vida por sus ovejas)



En el texto evangélico de hoy se interpreta la imagen o parábola del Pastor que se auto aplica con estos rasgos característicos: Jesús es el Buen Pastor, pastor único de un solo rebaño.  Pastor que da su vida por las ovejas.  Antes de la proclamación de esta Buena Nueva, cantemos con entusiasmo el Aleluya.

Oración Universal

A cada invocación oremos diciendo: Jesús Buen Pastor, escúchanos.

1.    Para que los pastores de la Iglesia, movidos por la verdadera caridad conozcan a cada una de las personas a ellos confiadas, se acerquen a los alejados y estén dispuestos a dar su vida por su rebaño. Roguemos al Señor.

2.    Para que la comunidad eclesial y la comunidad doméstica, es decir, la familia, como lugares de crecimiento y educación en la fe, sepan cultivar los gérmenes de la vocación al ministerio pastoral y a la vida virginal por el Reino de Dios.  Roguemos al Señor.

3.    Para que quienes han oído a van a oír la voz del Señor, que los llama a seguirlo para el servicio y edificación de su pueblo, correspondan con docilidad al don del Espíritu. Roguemos al Señor.

4.    Para que todos los hijos de Dios tengan en alta estima el valor de la vida y de la persona humana, y no pierdan nunca el gran don de la libertad que Cristo ha conquistado.  Roguemos al Señor.

5.    Para que los obispos, los presbíteros y todos los ministros de la Iglesia que han muerto en el Señor sean eternamente felices junto con los hermanos a quienes, en nombre de Cristo, condujeron a los pastos de la vida eterna. Roguemos al Señor.

6.    Para que cada uno de nosotros los que estamos aquí presentes nos unamos más, los que hoy estamos divididos por buscar intereses y ventajas personales. Roguemos al Señor.


Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 284)

Te bendecimos, Padre, por Cristo, nuestro pastor y guía.

Él ha venido para que nosotros tengamos vida en abundancia.

Él es la puerta siempre abierta a todos los hombres,

que nos franquea el paso a tu infinita bondad de Padre,

a tu amor universal y al amor de nuestros hermanos.



Abre nuestras puertas, Señor, rompe nuestros cerrojos,

elimina nuestras defensas y monopolios de gente satisfecha.

Que tu espíritu rompa brecha en nuestros espesos muros

para que nuestra comunidad sea un hogar abierto a todos.



Suscita abundantes vocaciones de servicios entre nosotros

y da a tu pueblo muchos pastores según tu corazón.  Amén.



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lunes, 16 de abril de 2012

Moniciones: III Domingo de Pascua Ciclo B

Moniciones para la Misa
La Cincuentena Pascual

TERCER DOMINGO DE PASCUA - Ciclo B

Creer hoy

22 de abril del 2012

Monición de entrada:
En estos días de Pascua, la Iglesia nos anuncia sin descanso, que Cristo ha resucitado y que ruega por nosotros ante el Padre.  Al igual que los Apóstoles, nosotros también tenemos miedo de creer realmente en la Buena Noticia y somos también lentos en aceptar la paz que Jesús nos ganó por su muerte.  San Pedro nos llama al arrepentimiento, mientras que el Evangelio nos invita a ser testigos de Jesús y a predicarle a toas las naciones.  Pongámonos de pie para saludar al celebrante de la Misa mientras entonamos el canto con el que daremos inicio a esta Eucaristía.



Primera lectura: Hc 3, 13-15. 17-19 (El mesías tenía que padecer y Dios lo resucitó)


En la lectura que escucharemos Pedro tata de explicar que Cristo, el autor de la vida, es el siervo de Dios, el Santo, el  Justo y el anunciado.  Él llevó a cabo el plan del Padre según fue predicho en las Escrituras.  El texto es una llamada al arrepentimiento.  Escuchemos con mucha atención.

Segunda lectura: I Jn 2, 1-5 (Cristo es víctima de propiciación por el pecado)

San Juan viene  a decirnos que Cristo es nuestro abogado y ruega por nosotros ante el Padre.  El que guarda los mandamientos de Dios, prueba, sin lugar a dudas, que conoce y ama a Dios.

Tercera lectura: Lc 24, 35-48 (Estaba escrito: el mesías padecerá y resucitará)
Hermanos y hermanas, aclamemos al resucitado que se hace presente entre nosotros.  Pónganse de pie, para que entonemos con alegría el Aleluya.

Oración universal:
A cada invocación oremos diciendo: Jesús resucitado, escúchanos.

1.    Para que la comunidad cristiana custodie la fe pascual de sus padres y dé testimonio de la renovación en el Espíritu con obra de justicia y de paz. Roguemos al Señor.

2.    Para que las familias compartan los dones de verdad y  gracia que han recibido y en su uso de los bienes materiales den razón de la esperanza que resplandece en Cristo resucitado. Roguemos al Señor.

3.    Para que la misericordia del Señor nos dé ojos capaces de ver al Hijo del Hombre que pasa junto a nosotros en la persona de los pobres y de los que sufren.  Roguemos al Señor.

4.    Para que todos los cristianos que reconocen a Cristo en la Palabra y en la fracción del pan sepan verlo por los camino del mundo, y lo socorran cuando está herido y necesitado, y lo acojan cundo es pobre y forastero.  Roguemos al Señor.

5.    Por todos los renacidos en el bautismo rechacen toda forma de violencia y de mentira, y se unan a la realeza de Cristo Señor en sus pensamientos y en sus obras.  Roguemos al Señor.

6.    Para que al terminar esta celebración eucarística, toda nuestra vida anuncie al mundo la reconciliación y la paz.  Roguemos al Señor.

Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 281)
Te bendecimos, Padre, porque Cristo resucitado

viene a romper los cerrojos de nuestras puertas y corazones,

cerrados por el miedo y la duda, la apatía y el desánimo.

Nos cuesta creer de verdad que Cristo está vivo hoy como ayer,

y que comparte con nosotros la mesa y el pan de la esperanza.

Y sin embargo, es cierto: ¡Jesús es el Señor resucitado!

Él hace brillar en la noche la aurora de su resurrección

para los que creen a pesar de la oscuridad y del miedo.


No permitas, Señor, que nos resistamos a creer en ti.

Danos tu Espíritu que nos haga, ante nuestros hermanos,

testigos valientes de tu salvación y de tu amor de Padre.  Amén.

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viernes, 13 de abril de 2012

II Domingo de Pascua Ciclo Be

Moniciones para la Misa

Tiempo de Pascua

Segundo Domingo de Pascua - Ciclo B


15 de abril del 2012

Monición de entrada:


Buenas noches (días) hermanos en Cristo resucitado.  Hoy en las lecturas bíblicas se concluye una idea básica: la Comunidad cristiana como signo de Cristo resucitado.  La Iglesia que surge de la Resurrección del Señor y nace del bautismo en el Espíritu es comunidad que vive unida en el amor y atestigua con su vida la victoria de la fe sobre el mal del mundo.  Empecemos esta celebración con mucho entusiasmo, cantando con alegría, de pie, por favor.


Primera lectura: Hc 4, 32-35 (Vivían todos unidos y lo tenían todo en común)


La primera lectura nos da una descripción de la primera comunidad cristiana.  Ellos dieron testimonio de la resurrección y vivieron juntos en comunidad.  Todos pensaban y sentían lo mismo.  Escuchemos atentamente.

Segunda lectura: I Jn 5, 1-6 (Dios nos ha hecho renacer a una esperanza viva)



En esta primera carta de San Juan, el apóstol nos dice que creer en Cristo es: ser hijo de Dios, amar a Dios, vencer al mundo y obedecer los mandamientos.  Es el Espíritu quien garantiza la verdad y la eficacia salvadora de la fe.

Tercera lectura: Jn 20, 19-31 (A los ocho días llegó Jesús de nuevo)


En la aparición a los discípulos, Cristo les da su paz y también los envía a continuar su misión.  La segunda escena es la visita de Cristo a Tomás y la confesión de fe de éste.  En preparación para escuchar esta Buena Nueva, nos ponemos de pie y cantamos jubilosamente el Aleluya.

Oración universal:

A cada invocación oremos diciendo: Por la Resurrección de tu Hijo, escúchanos Padre.

1.    Por todo el pueblo cristiano, convocado en el día del Señor, Pascua de la semana: para que manifieste la presencia de Cristo resucitado con la alegría de vivir en un mismo lugar y con el mismo corazón. Roguemos al Señor.


2.    Por nuestra comunidad: para que crezca, junto a los recién bautizados, como una verdadera familia de Dios, asidua en la escucha de la Palabra, perseverante en la oración, testigo en la caridad fraterna. Roguemos al Señor.


3.    Por todos los que viven la experiencia del dolor: para que no se dejen vencer por el desánimo, sino que, por la fuerza de la fe y la solidaridad de los hermanos, sientan que el Señor está cerca de cada uno de ellos.  Roguemos al Señor.


4.    Por el cristiano que duda, por el incrédulo que quisiera creer y por todos los que buscan con amor la verdad: para que, iluminados por la gracia pascual, reconozcan que no hay otro, fuera de Cristo que pueda salvarnos.  Roguemos al Señor.


5.    Por todos los aquí presentes: para que nos dejemos evangelizar con un corazón dócil y seamos resonancia viva de la Palabra que nos salva.  Roguemos al Señor.

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 278)

Señor Jesús, aunque no te vemos con estos ojos de carne,

nuestra ardiente profesión de fe es hoy la del apóstol Tomás,

primeramente incrédulo y después creyente ejemplar:

¡Creemos en ti, Señor nuestro y Dios nuestro!



Vamos buscando razones, pruebas y seguridad absoluta

para creer y aceptar a Dios en nuestra vida personal y social.

Pero tú nos dices: ¡Dichosos los que crean sin haber visto!

Tú eres, Señor, la razón de nuestra fe, esperanza y amor.



Ábrenos, Señor Jesús, a los demás, a sus penas y alegrías,

porque cuando amamos y compartimos, estamos testimoniando

tu resurrección en un mundo nuevo de amor y fraternidad.  Amén.



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miércoles, 4 de abril de 2012

DOMINGO DE RESURRECCIÓN - Ciclo B / La Resurrección de Cristo

Moniciones para la Misa

La Cincuentena Pascual

8 de abril del 2012


"No está aquí.  Ha resucitado"


Monición de entrada:

         Hermanos y hermanas ¡Felices Pascuas de Resurrección!  Cristo ha vencido a la muerte.  Por nuestro bautismo tenemos una vida con Él.  En la alegría de esta Pascua, nos encontramos aquí reunidos en torno de Jesús, el Señor resucitado.  Él nos convoca para que vivamos su vida, para que nos llenemos de amor y de su paz.  Lleno de alegría y esperanza comencemos nuestra liturgia cantando con mucho entusiasmo.



Primera lectura: Hc 10, 34.37-43 (Nosotros somos testigos)




En la primera lectura San Pedro nos relata hoy a nosotros el resumen de la vida de Jesús.  El pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.  Él murió, pero Dios lo resucitó.  Escuchemos este gran mensaje.



Segunda lectura: Col 3, 1-4 (Busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo)




El Bautismo hace al cristiano participar de la vida gloriosa.  San Pablo nos exhorta a mostrar con obras concretas una vida renovada y distinta.  Pongamos atención, hermanos y hermanas.



         Después de la segunda lectura y antes del aleluya, se proclama la secuencia.



Tercera lectura: Mc 13, 33-37 Cristo habla de resucitar de entre los muertos)




Escucharemos ahora el anuncio de la primera mañana de Pascua: Cristo ha resucitado.  Él vive.  Recibámoslo cantando con alegría el Aleluya.



Oración universal



Como pueblo renovado por la Pascua de Jesucristo, oremos diciendo: Jesús resucitado escúchanos.



Por nuestro país y nuestro pueblo (se menciona el nombre del pueblo), para que crezca el deseo de buena convivencia y el interés por el bien de los demás.  Oremos.



Por todos aquellos que, entre nosotros y en cualquier lugar del mundo, no conocen a Jesucristo, para que puedan sentir ellos también la alegría del Evangelio. Oremos.



Por la Iglesia, especialmente nuestra parroquia x, por cada uno de los cristianos, para que la resurrección de Jesucristo transforme nuestras vidas y nos lleve a ser luz de esperanza para nuestros hermanos. Oremos.



Por los niños y la juventud, para que ellos compartan su alegría y su entusiasmo por la vida en su hogar y en su vecindario. Oremos.



Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 275)

Te bendecimos, Padre por la resurrección de Jesús, tu Hijo,

mientras peregrinamos como tu pueblo errante por el desierto,

atisbando la aurora y saludando nuestra liberación.

Ésta es la nueva humanidad que nace con Cristo resucitado,

el hombre nuevo, el viviente, el vencedor de la muerte.



Haznos, Señor, hombres y mujeres nuevos, para que,

según tu mandato, podamos ser testigos de tu resurrección

y mostrar a los demás que el hombre y mundo nuevos son posibles.

Para eso, vence nuestra apatía con la fuerza del Resucitado;

entonces creeremos eficazmente y quedaremos asombrados

de lo que tu Espíritu puede realizar en y por nosotros.  Amén.





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domingo, 1 de abril de 2012

Sábado Santo: "La Gran Vigilia Pascual"

Moniciones para la Misa "No está aquí.  Ha resucitado"                                                                                                                           "No está aquí.  Ha resucitado"
Triduo Pascual
Sábado Santo
Autor: P. Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.                                                                       Fuente: www.scalando.com
Hazpara ver las lecturas del día
Citas Bíblicas

Primera lectura Génesis 1, 1-2, 2

Segunda lectura: Génesis 22, 1-18

Tercera lectura: Éxodo 14,15-15,1

Cuarta lectura (Isaías 54, 5-14)
Quinta lectura: Isaías 55, 1-11
Sexta lectura Baruc 3, 9.15.32,4-4
Séptima lectura Ezequiel 36, 16-28

Primera Lectura: Romanos 6, 3-11

Evangelio Mateo 28, 1-10

"Pasión y Cruz de Cristo"
(todo lo que está en rojo no es para ser leído en voz alta, es una guía para el monitor)

I.-Lucernario y Pregón Pascual

(Se comienza la Vigilia Pascual fuera de la Iglesia para allí hacer la Liturgia de la Luz).
Hermanos y hermanas, ¡buenas noches! Nuestra comunidad cristiana se regocija ante la presencia de todos ustedes.
El Miércoles de Ceniza parece ya muy lejano. Fue entonces cuando comenzamos a recorrer el largo camino cuaresmal. Juntos hemos vivido días de oración, de penitencia, de privaciones, de reflexión, de vía crucis. Juntos hemos ido preparando la senda que desemboca en esta ocasión gloriosa. Esta es la noche de las noches. La noche por excelencia. A ella se refiere el Beato puertorriqueño Carlos Manuel Rodríguez cuando nos repetía, con insistencia: “¡Vivimos para esa noche!” Hoy, las tinieblas se desvanecen, la oscuridad queda derrotada, la muerte es vencida de modo definitivo y Cristo se alza victorioso ante su pueblo. Por ello nos reunimos en vigilia de oración a la espera de Cristo Resucitado, para escuchar la Palabra de Dios, para participar en los Sacramentos de la Iglesia, para celebrar con Cristo el banquete pascual.
La fiesta que estamos a punto de comenzar no es una celebración cualquiera. Nos encontramos ante la más importante y solemne de todas las fiestas. La liturgia de esta noche santa consiste en cuatro partes claramente definidas.
La primera parte, el Lucernario o Liturgia de la Luz, comienza con la bendición del fuego. Luego de encender el cirio pascual, el Lucernario termina con el cántico del pregón pascual.
Al Lucernario le sigue la Liturgia de la Palabra con la proclamación de siete lecturas del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento.
La tercera parte de la celebración es la Liturgia Bautismal en la que serán bautizados nuestros catecúmenos (si los hay) y renovaremos nuestras promesas bautismales. La cuarta parte de la celebración es la Liturgia Eucarística cuando nos acercamos con Jesús Resucitado a la Mesa del Pan que Él mismo sirve para nosotros.
Así, hermanos y hermanas, conscientes del momento admirable que vivimos, nos preparamos, nos ponemos de pie para dar inicio a esta noche gloriosa.
(Bendición del fuego - Preparación del Cirio Pascual -Procesión y Encendido de velas de la asamblea)

Monición al Pregón Pascual
Iluminados con la luz del nuevo fuego pascual, repasaremos la historia de la salvación. Dios, en su infinita misericordia, ha querido que todas sus criaturas lleguen a contemplar su rostro. Esta historia maravillosa comienza con la Creación y alcanza su punto más elevado en la resurrección de Cristo. Como preparación para la Liturgia de la Palabra, gocémonos con el canto del Pregón Pascual que, con su fuerza y su belleza llega a estremecernos a todos. 

(Pregón Pascual; Concluido el Pregón Pascual, pedimos a la asamblea que apague sus velas. Cuando el celebrante concluye su monición/oración, invitamos al pueblo a sentarse.)
II.- Liturgia de palabra
Primera lectura (Génesis 1, 1-2, 2)
Esta primera lectura relata el comienzo de la historia de la salvación. Dios crea todas las cosas, incluyendo al hombre y a la mujer, y queda complacido al mirar que todo cuanto ha creado es bueno. Toda la creación le ha sido confiada a la criatura por excelencia, el ser humano, para que se sirva de ella. Es el plan de Dios que el hombre y la mujer, creados a su imagen y semejanza, tengan vida abundante y le sirvan y honren en todo momento. Escuchemos con atención.

(Concluida la lectura, y luego del Salmo correspondiente, nos ponemos de pie mientras el celebrante hace una oración. Terminada la oración nos sentamos.)

Segunda lectura (Génesis 22, 1-18)
Dios quiere para sí un pueblo que realmente crea en Él. Abrahán, por sus actitudes, demostró tener esa fe que Dios espera de nosotros. Abran bien el oído para escuchar este mensaje.

(Concluida la lectura, y luego del Salmo correspondiente, nos ponemos de pie mientras el celebrante hace una oración. Terminada la oración nos sentamos.
Tercera lectura (Ex 14, 15-31, 15,1)
Israel, el pueblo escogido por Dios, cayó preso bajo el régimen de los egipcios. Muchos años de esclavitud sufrieron los israelitas oprimidos por el yugo de Egipto. Pero, Dios, que es siempre fiel a sus promesas, interviene personalmente en la liberación de su pueblo. Muchas esclavitudes sufrimos hoy día quienes formamos parte del pueblo de Dios. Pero, por la resurrección de Cristo vemos a Dios obrando en nuestro beneficio y conduciéndonos de la esclavitud de la muerte a la libertad de la Vida Eterna. Escuchemos con oído atento
(Concluida la lectura, y luego del Salmo correspondiente, nos ponemos de pie mientras el celebrante hace una oración. Terminada la oración nos sentamos.)
Cuarta lectura (Is 55, 1-11)
El profeta Isaías nos habla a continuación de las riquezas de la salvación. Dios tiene en sus manos todos los bienes y los pone a disposición de su pueblo. “Quien tenga necesidad que venga a mí”, dice el Señor por boca de su profeta. Dios promete sellar con su pueblo una alianza eterna y la palabra de su boca no regresará a Él sin haber sido cumplida. Escuchemos con toda atención.
(Concluida la lectura, y luego del Salmo correspondiente, nos ponemos de pie mientras el celebrante hace una oración. Terminada la oración nos sentamos.)
Quinta lectura (Is 55, 1-11)
Isaías en su profecía nos ofrece su palabra y de parte de Dios la alianza perpetua. Dios se acerca al ser humano por medio de su palabra que anuncia la salvación y madura y transforma al ser humano. Presten mucha atención.
Sexta lectura (Bar 3, 9.15.32,4-4)
Usando como instrumento al profeta Baruc, Dios invita nuevamente al pueblo de Israel, y también nos invita a nosotros hoy a dejar el pecado y a seguir lo que le agrada a Él. Escuchemos.
Séptima lectura (EZ 36, 16-28)
El pueblo de Israel en el exilio se aleja de Dios, se torna desobediente y comienza a practicar la idolatría. La conducta del pueblo desacreditaba el buen nombre de Dios. Nuestra conducta y actitudes también pueden hacer que el mundo pregunte: “¿No son estos, acaso, los que se hacen llamar hijos de Dios?” Pero Dios no renuncia a su plan salvífico y nos redime, no por nuestros propios méritos, sino por su inmensa misericordia y por su amor sin límites. Escuchemos con corazón bien dispuesto.
(Concluida la lectura, y luego del Salmo correspondiente, nos ponemos de pie mientras el celebrante hace una oración. Terminada esta oración se encienden las velas del altar y se canta el Gloria. Luego el celebrante procede a la Oración Colecta. Terminada la oración nos sentamos)

Eístola (Romanos 6, 3-11)
Nos recuerda San Pablo que, por el Bautismo, hemos sido incorporados a Cristo y participamos de su misterio pascual. Cristo muere en la cruz y con ello propicia nuestra muerte al pecado. Cristo resucita y su resurrección es alegría para todos ya que, por su Victoria, tenemos Vida. Escuchemos gozosos, pues el triunfo de Cristo es nuestro propio triunfo.
(Luego de la Epístola se canta el Salmo.)

Antes del Aleluya

Pongámonos de pie (se hace una breve pausa). Después el silencio vigilante de la semanas de Cuaresma, cantamos hoy de nuevo el canto de alegría, el aleluya.  Es el solemne anuncio de la Resurrección.  “No está aquí ha resucitado”.
Evangelio (Mt 28, 1-10)
El Evangelio contiene la gran noticia de la resurrección de Jesús.  El sepulcro vacío  y las palabras del Ángel son pruebas irrefutables.  Las mujeres tendrán que llevar el mensaje de la resurrección a los discípulos, especialmente para Pedro.
(Proclamación del Evangelio y homilía. Después de la homilía se encienden las velas 
de toda la asamblea.)
III.- Liturgia bautismal
(Liturgia Bautismal (si hay). Renovación de las Promesas Bautismales y aspersión con agua bendita. Luego de la aspersión se le pide a la asamblea que apaguen sus velas.)
Oración Universal
A cada petición responderemos: Cristo Resucitado, escucha nuestra oración
Por la Iglesia y sus pastores: para que, confiados en el Espíritu Santo y a la luz de la Palabra del Señor, sean testimonio del amor de Cristo. Roguemos al Señor.
Por los líderes de las naciones: para que, poniendo a un lado las diferencias e intereses personales, trabajen por la paz, la unidad y la justicia. Roguemos al Señor.
Por los deambulantes y los hermanos caídos en las garras del vicio: para que encuentren en nosotros el trato amable y solidario que necesitan y merecen. Roguemos al Señor.
Por las madres solteras y las víctimas de la violencia doméstica: para que, fortalecidas con la acción del Espíritu puedan llevar a sus familias a buen puerto. Roguemos al Señor.
Por los niños y jóvenes de nuestra comunidad: para que, con la ayuda de sus mayores, puedan abrir sus corazones a Jesús y hallen en Cristo Resucitado la respuesta a sus inquietudes. Roguemos al Señor.
Por las víctimas del maltrato infantil: para que estemos alertas a sus circunstancias y atendamos con prontitud y eficiencia sus necesidades particulares. Roguemos al Señor.
Por los pobres y abandonados: para que veamos en ellos el rostro del Cristo que sufre y asumamos, de una vez y por todas, nuestra responsabilidad fraternal. Roguemos al Señor.
Por los afectados por el desempleo y el subempleo: para que encuentren, con la ayuda de sus hermanos, el trabajo digno que les permita satisfacer sus necesidades. Roguemos al Señor.
Por todos los que ofrecen servicios profesionales: para que, iluminados con la luz del evangelio y fortalecidos por Cristo Resucitado, puedan realizar sus funciones con respeto, honestidad y sensibilidad.Roguemos al Señor.
Por toda nuestra parroquia N.: para que, animada por el misterio pascual que celebramos, se comprometa seriamente a ser luz y sal en todos nuestros ambientes. Roguemos al Señor. 

IV.-Liturgia de la Eucaristía

Con la Eucaristía llegamos al momento culminante, el más importante de la celebración de esta noche.  Glorifiquemos y demos gracias al Padre porque en Cristo resucitado nos abre el camino de la vida.
Exhortación final
Jesús
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Día, San Pablo, España, 1993, p. 173
Te damos gracias, Padre, Señor de la vida,
porque Cristo resucitó hoy del sepulcro. ¡Aleluya!
Él es el lucero matinal que no conocerá ocaso.

Ésta es la noche venturosa que une cielo y tierra,
cuando la muerte fue vencida por la vida.
Ésta es la noche en que por todo el universo
los que confesamos nuestra fe en Cristo resucitado
somos liberados del pecado y restituidos a la gracia.

¡Feliz culpa que nos mereció tal Redentor!
Éste es el día en que actuó el Señor, ¡aleluya!,
sea nuestra alegría y nuestro gozo, ¡aleluya!

Amén
Preguntas, comentarios a: P. Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.
En Tí confío.
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