martes, 29 de mayo de 2012

Fiesta de la Santísima Trinidad - Ciclo B / El Dios de nuestro Señor Jesucristo


Moniciones para la Misa

Autor:  Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.        Fuente: www.scalando.com

Tiempo Ordinario

Fiesta de la Santísima Trinidad - Ciclo B

3 de junio de 2012

Monición de entrada:

La solemnidad de la Trinidad se celebra ya dentro del tiempo ordinario, que reiniciamos en la semana décima. Ha terminado el tiempo de Pascua y Pentecostés fue la última celebración de ese tiempo de gloria. La liturgia de hoy guarda una cierta relación con la festividad anterior, en la que honrábamos al Espíritu Santo. El misterio de la Trinidad es uno de los más hondos de nuestras creencias y una dimensión de Dios que Jesús de Nazaret nos enseñó. Para nosotros, aquí y ahora -y dicho con la mayor sencillez y humildad- el Dios trinitario no es Dios solitario y solo. Es un Dios con familia, surgida de un acto infinito de amor, porque Dios es amor. La festividad de la Trinidad en la Iglesia es antigua, procede del siglo X. Y en 1331 se incluyó en el calendario romano con materiales litúrgicos muy parecidos a los que hoy empleamos.  Recibamos al celebrante de  la Misa mientras cantamos.

Primera lectura: Dt 4, 32-34.39-40 (El Señor es el único Dios)


El texto del Libro del Deuteronomio que escucharemos hoy como primera lectura confirma que Dios es uno solo, que es único. No hay otro. Moisés se lo enseñó al pueblo elegido. Y nosotros adoramos a un solo Dios que se manifiesta en tres personas. Jesús ha perfeccionado el mensaje de Moisés.  Escuchemos.

Segunda lectura: Rom 8, 14-17 (Han recibido un Espíritu de hijos adoptivos)


El breve texto de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos contiene una importante definición trinitaria. Nos va a decir Pablo de Tarso que el Espíritu nos hace exclamar ¡Abba, Padre! que es como Jesús llamaba a Dios y nos muestra que somos también hijos y herederos de la gloria.

Tercera lectura: Mt 28, 16-20 (Bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo)


El Evangelio de Mateo nos muestra una de las apariciones en Galilea y las palabras de Jesús constituyen su testamento para todos sus seguidores, no solo para los Apóstoles. Hemos de llevar su palabra hasta los confines del Universo y sabemos que Él, el Señor, estará con nosotros hasta el final de los siglos.  Recibamos este mensaje con la aclamación del Aleluya.

Oración Universal

A cada plegaria repitan, por favor:

Dios Uno y Trino, escúchanos

  1. Padre: protege, cuida y anima al Papa Benedicto XVI. para que continúe guiando a tu pueblo y propagando el mensaje de la Buena Nueva que nos trajo tu Hijo. OREMOS
  2. Jesús: tú que fuiste como nosotros y conoces nuestras debilidades, ayuda los que dudan, a los que viven inquietos e invítales a llevar tu carga mucho más liviana. OREMOS
  3. Espíritu Santo: Penetra en el alma de los que desoyeron la voz de Jesús e indícales con la dulzura que te es propia, el camino del Padre.  OREMOS.
  4. Padre: Ilumina a los que dirigen los pueblos de la tierra; haz que velen por la Paz y que lleven la prosperidad a sus naciones.  OREMOS.
  5. Jesús: Te quedaste con nosotros en la Eucaristía, haz que todos aquellos que hoy compartimos tu pan llevemos una vida más acorde a la de discípulos tuyos.  OREMOS.
  6. Espíritu Santo: Conforta a aquellos que están enfermos y a los que les acompañan. Que sea tu fuerza la que les ayude en estos difíciles momentos.  OREMOS.
Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p. 302)


Hoy te proclamamos, Dios-Padre, Dios-Hijo  y Dios-Espíritu Santo,

como el único Dios de vida frente a los múltiples ídolos muertos.

Bendito seas, Padre, que por Cristo y Espíritu nos haces hijos

y nos admites en el círculo trinitario de tu amor y tu amistad.

Ahí radica nuestro gozo y esperanza, y la fuerza para el camino.



Concédenos experimentar y vivir nuestra adopción filial,

viviendo según el Espíritu y venciendo las obras de la carne.

Para eso, líbranos de la tiranía de los ídolos de muerte:

dinero, lujuria, soberbia, poder, cuerpo, belleza y placer,

a los que rendimos culto exacto y vasallaje gustoso.

No queremos otro Dios que el de nuestro Señor Jesucristo.



Amén

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sábado, 19 de mayo de 2012

Solemnidad de PENTECOSTÉS Ciclo B

Tiempo de Pascua – Ciclo B

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Misa del día

27 de mayo del 2012
Monición de entrada:
¡Felicidades hermanos y hermanas, en el Espíritu Santo, en este gran día de Pentecostés.  Hoy celebramos el comienzo y el significado de la Iglesia.  El mismo Cristo resucitado sopla su Espíritu sobre nosotros, el Espíritu Santo asiste, dirige, anima y conduce a su Iglesia.  Es el que nos da vida y fuerza para continuar la misión evangelizadora de Cristo.  Como miembro de la Iglesia, expresemos nuestra fe y gozo en el Espíritu, por nuestras voces, cantando con alegría…

Primera lectura: Hc 2, 1-11


La venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés se anuncia en la primera lectura.  La variada multitud de los oyentes señala el carácter universal y misionero de la Iglesia naciente y de la alianza del Espíritu.  escuchemos  hermanos y hermanas.

Segunda lectura: 1 Cor 12, 3-77. 12-13


La segunda lectura habla de la múltiple acción del Espíritu Santo.  Hay diversidad de carisma o dones, de servicios y funciones, pero todos adquieren unidad tanto en su origen, el Espíritu de Dios, como en su actuar.  La Iglesia vive por la fuerza del Espíritu Santo.

Tercera lectura: Jn 20, 19-23


El Evangelio quiere señalar que, con la ascensión del Resucitado, la época de Jesús se transforma en el tiempo del Espíritu y sus dones: el don de gozo, paz y reconciliación.  Antes de esta proclamación, cantemos con el alegría el Aleluya.


Oración Universal

1.     Por la Santa Iglesia de Dios: para que, llena de los dones del Espíritu, sean congregada en la unidad.  Roguemos al Señor.

2.     Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, por nuestro obispo y por todos los sacerdotes: para que les conceda en abundancia el Espíritu de sabiduría y santidad.  Roguemos al Señor.

3.     Por todos los que trabajan por la paz y la concordia entre los pueblos: para que logren reunir a los hombres y mujeres en el amor.  Roguemos al Señor.

4.     Por los que son víctimas de la debilidad humana, de los extravíos de su propio espíritu o de los errores del mundo: para que el Espíritu del Señor los lleve por las sendas del bien y de la verdad. Roguemos al Señor.

5.     Por el pueblo de Dios aquí reunidos, por los fieles de nuestra comunidad (se dice el nombre de la parroquia) y de nuestra diócesis: para que la fuerza del Espíritu nos haga crecer a todos en la fe y en la unidad. Roguemos al Señor.


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miércoles, 16 de mayo de 2012

Ascensión del Señor Tiempo de Pascua – Ciclo B / Misión en dos tiempos


Moniciones para la Misa


20 de mayo del 2012

Monición de entrada:
   

Hermanos: celebramos hoy la Festividad de la Ascensión del Señor a la gloria del Padre.  La Ascensión de Jesús es una manera de expresar la exaltación, y el deseo eficaz de Dios, que lo acontecido en Jesús permanezca, se realice en la Humanidad.

En las lecturas de la Liturgia vemos que Cristo es la cabeza de la Iglesia y su cuerpo en la tierra.

El afirmó su autoridad y mandó a sus seguidores a hacer discípulos del mundo entero.  Por medio de la predicación, el ministerio sacramental y la instrucción, la Iglesia ha continuado la obra de Cristo.

En este día de la Ascensión, escuchemos el mandato de Cristo y superemos las vanas discusiones y tendencias, para cumplir con fidelidad la tarea de anunciar el Evangelio.  Pidamos al Espíritu de Cristo que nos de fe y fortaleza para ayudar a edificar la Iglesia y con esta súplica empecemos la gran oración de la Iglesia.  Por favor, pónganse de pie para recibir a los ministros de esta Eucaristía.

Primera lectura: Hc 1, 1-11 (Jesús se elevó a la vista de ellos)


En esta primera lectura de los Hechos, Lucas nos dice que Jesús ha convivido cuarenta días con sus discípulos, y los ha instruido con una nueva luz sobre el sentido del Reino de Dios.  El momento de la Ascensión del Señor al cielo, es la última acción personal de Jesús en el mundo.  Promete el Espíritu Santo.  Escuchemos.

Segunda lectura: Ef 1, 17-23 (El Padre lo sentó a su derecha en el cielo)


En la carta a los efesios, San Pablo indica como Cristo es dueño, Señor y estará sobre todas las cosas.  Nosotros tenemos el Espíritu de Sabiduría para que comprendamos toda la profundidad de la esperanza cristiana y el poder de Jesús para que en su nombre actuemos.  Pongamos atención a este mensaje.

Tercera lectura: Mc 16, 15-20 (Ascendió a cielo y se sentó a la derecha de Dios)



El texto evangélico que escucharemos hoy pone de relieve la misión evangelizadora de la Iglesia y de los cristianos, así como los signos de liberación que según Jesús deben acompañar la palabra.  Nos ponemos de pie para entonar el Aleluya.
Oración Universal
1.    Por la Santa Iglesia de Dios: para que confiese que el Señor reina en los cielos y no se vea prisionera de los bienes de la tierra. Roguemos al Señor.


2.    Por los que gobiernan las naciones, especialmente la nuestra: para que Dios les conceda ejercerlo con justicia y espíritu de servicio, y a nosotros nos haga sumisos a sus justas disposiciones. Roguemos al Señor.


3.    Por los fieles que sufren en este mundo: para que el Señor les acorte la prueba y sean consolados y fortalecidos por la virtud del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.


4.    Por nuestra parroquia (se dice el nombre): para que espere sin desfallecer la venida del reino y viva siempre en la unidad de la Iglesia. Roguemos al Señor.


Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 293)

Te bendecimos, Padre, con toda la fuerza de nuestro espíritu

por la glorificación de tu Hijo y nuestro hermano,  Cristo Jesús.

Él no se ha ido para desentenderse de este mundo, sino que

como cabeza nuestra, nos precede en la gloria eterna de tu reino.



Gracias también, Padre, porque Jesús nos confía su misión

y quiere utilizar nuestra inteligencia y nuestro corazón,

nuestras manos, nuestros labios, nuestros pies, nuestro tiempo,

al servicio de su buena nueva de salvación y de su amor al hombre.



No permitas, Señor, que nos cerremos en la comodidad,

en la apatía, en el egoísmo, en la falta de fe en definitiva.

Llénanos de la fuerza del Espíritu, y cuenta con nosotros.


Amén.

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VII Domingo Tiempo de Pascua – Ciclo B / Amor para vencer el odio del mundo


Moniciones para la Misa

20 de mayo del 2012

Monición de entrada:

Buenas noches (días) queridos hermanos en Cristo resucitado.  La nueva vida pascual fruto del amor que Dios nos tiene, es posible para todo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.  Con esa fe seremos capaces de transformarlo todo, dentro de nosotros y en nuestro entorno.  Hemos de probar, ensayar y gustar esta nueva vida pascual convirtiendo el corazón a los bienes de arriba, aunque sin descuidar de los hermanos, del mundo y del mundo, de pie por favor, para entonar el canto de entrada.

Primera lectura: Hc 1, 15-17. 20-26 (Asociaron a un testigo de Cristo Resucitado)

Los apóstoles no eran los mismos antes de la resurrección del Señor y después de pentecostés.  Antes tímidos y ambiciosos; después, después audaces y serviciales.  Escuchemos con atención esta lectura.


Segunda lectura: I Jn 4, 11-16 (Quien permanece en el amor permanece en Dios)



Nosotros debemos amarnos unos a otros, nos dirá san Juan, en la segunda lectura de hoy.  De esto es capaz solamente quien experimenta y ensaya esa nueva vida pascual que Dios nos regala en Jesús y por su Espíritu.  Escuchen con atención este mensaje de san Juan.


Tercera lectura: Jn 17, 11-19 (Padre, que sean uno como nosotros)



Escucharemos a continuación la segunda sección de “oración sacerdotal de Jesús, veremos al Maestro intercediendo por sus amigos ante el Padre antes de ausentarse.  Padre santo, guárdanos en tu nombre, para que seamos uno, como tú eres uno con tu Hijo, Jesús, y el Espíritu Santo.  Antes de escuchar este mensaje de unión y amor, cantemos con júbilo el Aleluya.  De pie, por favor.

Oración Universal

1.     Asiste a la Iglesia, a la que encomendaste la misión de proseguir el anuncio del Evangelio, hasta que vuelvas…

2.     Inspira a los que gobiernan las naciones sentimientos de paz y de justicia, tú que estás por encima de todo principado, potestad y dominación…

3.     Consuela a los que sufren en este valle de dolor, para que se sientan confortados con la eficacia de tu fuerza poderosa…

4.     Ilumina los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama, y la riqueza de gloria que nos das en herencia…

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 296)

Hoy nos dirigimos a ti, Padre, con la oración de Cristo

en la despedida de los suyos, sentado a la mesa de la cena:

Padre santo, guárdanos en tu nombre, para que seamos uno,

como tú eres uno con tu Hijo, Jesús, y el Espíritu Santo.



Concédenos tener nuestra alegría cumplida en Cristo,

superando el odio del mundo en la fidelidad a tu palabra.

Como Jesús, tampoco nosotros somos del mundo enemigo de Dios:

guárdanos del mal y santifícanos en la verdad por tu Espíritu.



Padre, que nuestra vida glorifique tu nombre ante los demás.

manténnos siempre en contacto con Jesús y en diálogo contigo,

para que vivamos responsablemente nuestra condición filial.



Amén.

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lunes, 7 de mayo de 2012

VI Domingo de Pascua Ciclo B / Quien no ama no conoce a Dios


Moniciones para la Misa

Tiempo de  Pascua - Ciclo



VI Domingo


Quien no ama no conoce a Dios


13 de mayo del 2012

Monición de entrada:

Buenas noches (días) queridos hermanos en Cristo resucitado.  Todavía estamos celebrando los 50 días de Pascua, días de gozo y paz porque hemos sido redimidos en Cristo Jesús.  Según vimos el domingo pasado, la comunión vital del discípulo con Cristo, para ser fecunda requiere la permanencia en Jesús. El Evangelio y la segunda lectura de hoy responden a la pregunta: ¿cómo permanecer unidos a Cristo para dar frutos?  Permaneciendo en su amor, es decir, cumpliendo los mandamientos y siendo signo vivo y concreto de ese amor.  Porque amar es conocer a Dios que es Amor, como lo demostró Él dándonos a su Hijo único, Jesucristo.  Como comunidad de creyentes que somos, celebremos este acto de amor, de pie por favor, para entonar el canto de entrada.



Primera lectura: Hc 10, 25-26. 34-35. 44-48 (Don del Espíritu a no judíos)




En esta lectura San Pedro proclama que la salvación es para todos.  El Espíritu Santo vino sobre todos los oyentes: judíos y paganos, y por tanto, confirma que Dios no hace distinción.  Escuchemos como desde este momento la Iglesia abrió sus puertas a personas de toda raza, cultura y condición.  Escuchemos con atención esta lectura.



Segunda lectura: I Jn 4, 7-10 (Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor)




Seguimos escuchando la primera carta de Juan, el cual nos sigue aclarando su tema de amor.  Dios nos manifestó su amor, ante todo al enviarnos a su Hijo; es éste un acto concreto y supremo de servicio al ser humano.  Escuchemos bien los criterios de amor que el evangelista nos da.



Tercera lectura: Jn 15, 9-17 (Nadie ama más que el que da la vida por sus amigos)




Permanecer en el amor a Jesús, amar a los hermanos y hacerlo con el sacrificio de la propia vida son las ideas claves del texto que vamos a escuchar a continuación.  Antes de escuchar este mensaje de unión y amor, cantemos con júbilo el Aleluya.  De pie, por favor.



Oración Universal



1.    Para que el Señor Jesús, resucitado para ser salvador de los seres humanos, conceda a su Iglesia hacer cada vez más creíble el mensaje de esperanza que le viene de la Pascua. Oremos.



2.    Para que el Señor Jesús, resucitado para ser salvador de los seres humanos, venga en ayuda de todos los que trabajan en favor de la paz, para que sean en nuestro mundo testigos del amor de Dios.  Oremos.



3.    Para que el Señor Jesús, resucitado para ser salvador de los seres humanos, venga a socorrer a quienes dudan y no aciertan ya a creer, y fortalezca en su  fe a cuantos, en virtud del bautismo, son testigos de la vida nueva.  Oremos.



4.    Para que el Señor Jesús, resucitado para ser salvador de los seres humanos, ayude a nuestros jóvenes a responder con generosidad a la llamada del Señor a entregar su vida al servicio de los demás.  Oremos.



5.    Para que el Señor Jesús, resucitado para ser salvador de los seres humanos, ayude a nuestras comunidades reunidas en esta celebración, confirme su solidaridad y haga crecer la calidad evangélica de nuestras vidas.  Oremos.



6.    Para que el Señor Jesús, resucitado para ser salvador de los seres humanos, de fortaleza a nuestras madres, este y todos los días del año, y puedan seguir dando vida a sus hijos e hijas. Oremos.



Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 290)

Gracias, Señor Jesús, porque gratuitamente nos admites

como amigos tuyos que conocen tus secretos y cumplen

tus mandatos con alegría, superando así la relación amo/siervo.

Tú nos elegiste y nos destinaste para que demos fruto duradero

y para que alegría esté en nosotros y llegue a su plenitud.



El camino para este gozo completo es amar como tú nos amas,

porque sólo devolviendo a los demás el amor con que Dios nos quiere,

es decir, dando vida y alegría, éstas se poseen y se aumentan.



Danos, Señor, una buena dosis de amor y gozo en el Espíritu.

Estamos necesitándolos desesperadamente, para permanecer unidos

a Jesús y dar fruto abundante de fe, paz y alegría.



Amén.



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